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Escrito por: Mar Benavent 

Peter Mock, un ecologista de un grupo medioambiental llamado International Council for Clean Transportation (ICCT) destapó el engaño de Volkswagen al intentar demostrar que los controles de gases contaminantes en Europa son menos exigentes que en Estados Unidos.

Automáticamente, la agencia medioambiental estadounidense (EPA) acusó a Volkswagen de instalar en 482.000 vehículos un programa informático diseñado para evitar los límites a las emisiones. Cuando el vehículo está siendo sometido a una prueba, el programa lo detecta y disminuye la emisión de gases contaminantes en ese momento. Una vez los vehículos estaban en circulación llegaban a emitir óxido de nitrógeno hasta 40 veces más de lo permitido en Estados Unidos.

La empresa alemana ha reconocido su error y ha dejado de vender los vehículos diésel de sus marcas Volkswagen y Audi en Estados Unidos. Así empezó todo, una crisis de la que ya veremos como sale Volswagen, porque con reconocer el error no basta y más cuando se trata de una marca tan aclamada como Volkswagen. Ahora la gente se siente decepcionada y se está generando un tremendo odio hacia la marca que difícilmente van a mermar.

Este escándalo se ha hecho mundial y los Gobiernos están reaccionando pidiendo investigaciones a escala europea. Se ha generado un clima de desconfianza muy difícil de superar, teniendo en cuenta que Volkswagen era una marca muy apreciada por sus consumidores y ahora estos se sienten engañados.

Volkswagen había conseguido un gran posicionamiento de marca, era muy querida por la sociedad, y eso, en parte, se lo deben a su comunicación, que siempre fue original e impactante. Una comunicación conocida en todo el mundo desde sus inicios, al fin y al cabo, ¿quién no conoce la mítica gráfica de “think small”?

Seguramente cuando la crisis se haya calmado, Volkswagen iniciará una enorme campaña de publicidad a gran escala para cambiar la nefasta imagen de marca que se ha generado tras la crisis. Probablemente se despidan de la línea de humor que han seguido durante años en su comunicación y pasarán a comunicar con un tono de confianza, seguridad y por supuesto transmitiendo el cambio en cuanto a la reducción de emisión de gases contaminantes. Tal vez no, y nos sorprendan con spots en los que reconozcan su error y hablen de ello con total naturalidad para quitarle hierro al asunto, quién sabe.

Es algo que veremos muy pronto, porque lo que sí está claro es que, como no hagan algo, la marca caerá en picado muy pronto. Muchos de vosotros pensaréis que la gente no es tonta y no olvida tan fácilmente este tipo de cosas, pero no sería la primera vez que una marca de tal magnitud se ve inmersa en una tremenda crisis y sale prácticamente ilesa de ella.

Esto no es algo que vayan a conseguir rápidamente y, como ya he dicho, con unas disculpas no es suficiente. Pero si saben gestionar la crisis de manera adecuada, y parece que las reacciones no han sido del todo equivocadas, en cuanto llegue la calma empezarán a trabajar de nuevo su imagen y posicionamiento de marca, y posiblemente consigan poco a poco cambiar la percepción de Volkswagen hasta acabar con la desconfianza generada. Y es que la publicidad lo puede todo… ¿o no?

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