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El IV Día A unió a agencias y anunciantes en Alicante bajo una premisa principal: la innovación. Todas las conferencias de estas jornadas se midieron bajo ese prisma y se intentó trabajar bajo el axioma de que lo innovador es lo que realmente puede hacer prosperar a una empresa. El Día A se inauguró con dos ponentes de lujo: Álex Pallete de JWT y Toni Segarra de *S,C,P,F. Con un formato de conversación distendida hablaron de la necesidad de que las marcas opten por realizar innovaciones radicales que consigan abrir las puertas a crear hábitos inexistentes o categorías nuevas.

Sobre esto, Segarra dijo que “las agencias deben inocular innovación al producto desde el principio”, mostrándose partidario de una colaboración más estrecha entre agencias y anunciantes que pueda dar lugar a mayores innovaciones y mejores productos. Eso sí, “la marca debe de conocer su razón de ser”, apostilló Pallete para dejar claro que una empresa no debe innovar por innovar, sino que debe de tener clara la base de su negocio para trabajar en esa dirección. También criticaron que haya demasiadas marcas que dedican a hablar sin hacer y que lo que se necesita son empresas que hagan. Ambos ponentes concluyeron con que se está volvieron al origen del marketing, ya que se debe volver a mirar un producto para innovar la experiencia de utilizarlo. Todo esto queda resumido con la cita de Gareth Grey: “Debemos dejar de comunicar sólo productos y empezar a crear productos que comuniquen”.

Al segundo día llego el grueso de las ponencias. El encargado de abrir el día fue Fernando de Vicente, Marketing manager de Ron Brugal, en su conferencia titulada La necesidad de innovar. Su punto de base para promover la innovación es que ésta dispara nuevos ciclos. Mientras la creatividad genera ideas nuevas, la innovación es la encargada de implementarlas. Para que esto ocurra en una compañía es necesario que se fomente desde dentro animando a proponer ideas dentro de la estrategia de innovación la empresa y con procesos simples. Las compañías más innovadoras tienen mayor ratio de éxito que las que cubren necesidades, permanecen más tiempo en el mercado, con una mayor rentabilidad y consiguen mucho más boca oído por parte de los consumidores. Resumiendo, las ideas principales de esta charla fueron que la innovación debe enfocarse estratégicamente desde dentro de la cultura de la compañía, realizándose propuestas relevantes y únicas comunicadas adecuadamente (dentro y fuera de la empresa) que deben ser medidas y gestionadas correctamente. No hay que olvidar que las empresas venden productos, pero la gente compra soluciones.

La segunda charla corrió a cargo de Félix Muñoz. Para él el proceso de innovación comienza con una realidad conocida a partir de la cual se ejerce la creatividad para encontrar ideas que, al ser implementadas, se convierten en innovaciones. Los motores de esa innovación son la curiosidad, la rebeldía y la motivación, mientras que puede ser frenada por los modelos mentales, los límites, los procesos y el miedo. Tras dejar claro esto, propuso sus claves para la innovación: cambiar los modelos, dar valor a las ideas, atraer al talento, planificar la innovación y conseguir expandirla a todo el sistema. Todo eso es la clave para conseguir convertir el mensaje de una empresa en ideas que se extiendan a través de contenidos que se puedan experimentar, dando lugar a conversaciones que formarán nuestras percepciones.

Alex Pallete volvió a repetir como ponente para ampliar lo hablado el día anterior. Se reafirmó en la necesidad de pasar del like al share, creando experiencias que inspiren conversaciones. Para ello presentó su modelo de motivación para la innovación, en el que se podía ver claramente la existencia de dos partes bien diferenciadas: las marcas y los consumidores. El objetivo principal era pasar de la innovación a la invención para acercar a la sociedad productos que solucionasen problemas y que se cuestionasen lo establecido.  Así se podría establecer un verdadero motor del cambio que llegue a las personas. Para cerrar la parte de las jornadas abierta al público, Ricardo Llavador realizó una verdadera exhibición de sus dotes comunicativas y de showman, poniendo el contrapunto humorístico a la innovación llevada a comunicación de las pequeñas empresas en forma de desastres sacados de su Lavadora. Una forma fantástica de contrarrestar el peso teórico del resto del día.