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Escrito por Mónica Hurtado Sanjuán, alumna de 4º de Publicidad y RR.PP del CEU Cardenal Herrera y miembro del Observatorio Beyond the Line.

 carlos escario en el CEU

Un 45% de desempleo en  el sector representa un 55% de posibilidades de encontrar empleo. Así empezaba la conferencia de D. Carlos Escario. Miembro del International Advisory Board de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

 Una ponencia con una gran dosis de optimismo en la que D. Escario nos explicó las principales herramientas para emprender el viaje, ese viaje que para muchos de nosotros empieza ahora.

Así pues, la primera fórmula, y muy importante, es tener la sensación de “yo puedo”, sentirnos capaces de comernos el mundo, viendo las cosas como son y no peor o mejor de lo que son para así construir las cosas como las veo.

La segunda parte, y clave en este proceso de enfrentarnos a nuestro retos, es el autoconocimiento, es decir, conocer nuestras debilidades y fortalezas. El ponente remarcó la importancia de trabajar nuestras fortalezas, conocernos para saber cual es nuestro mayor potencial, nuestro valor de diferenciación, lo que nos permite ser los mejores en algo. Y es que, las personas tenemos las costumbre de igualar, olvidando en muchas ocasiones que todos tenemos un gran potencial dentro, algo que nos diferencia del resto, que nos hace únicos. Esto es lo que nos llevará a la diferencia entre ser mediocres, del montón o los mejores en algo.

Seguidamente, D. Carlos Escario destacó que todos tenemos nuestros “cuatro yo”. Si nos fijamos, podemos apreciar que siempre uno de ellos se mostrará más potenciado o presente en nosotros. Lo importante es conocernos para saber cual es “nuestro yo” dominante, ese que nos ayudará a diferenciarnos y crear nuestro camino. Vamos pues a explicar este conceptos. Recuerda, lo importante es identificarse con uno para poder empezar a conocernos.

El primero de ellos es el yo Guerrero. El guerrero es activo, le gusta la acción, la decisión, habla a voces, comunica de forma unilateral y solo analiza para crear una estrategia.

En diferencia, el yo Soberano es analítico, necesita de datos para trabajar, decretos, procesos, orden, certeza y presenta una gran capacidad de resolución de problemas.

Por otra parte encontramos el Mago. Latino, pasional, amante de la creatividad, la innovación, optimista y con capacidad de trabajo en equipo.

El último yo es el Amante. Reservado, tímido, íntimo e introvertido.

Como vemos, todo tiene su lado negativo y positivo, pero cada uno de nosotros desarrolla o se identifica más con un yo, siéndose representado con él. ¿Ya tienes el tuyo?

A continuación, una vez ya conozco cual es mi yo dominante, llega el momento de conocer que me mueve. D. Escario afirmó: “cuanto más capacidad tengas de establecer relaciones afectivas, más posible que tengas factores de empuje”. Es decir, no es solo conocer que me mueve a mi, sino al otro. Por lo que esto deja de ser algo individual para integrar a otras personas decisivas en el desarrollo de nuestro camino.

Es aquí donde encontramos dos tipos de personas a nuestro alrededor: Los que nos mueven y los que nos frenen. Los que nos dicen quédate y los que nos empujan a emprender una nueva aventura. Tú y solo tú es el que decide en quien se apoya.

Seguidamente, según D. Carlos Escario, hay que destacar la existencia

de seis motivos que mueven el mundo. Diferenciamos pues, cuatro necesidades básicas y dos superiores.

Centrándonos primero en las básicas, encontramos la certeza y la seguridad, la incertidumbre y la variedad, la singularidad y la conexión o el amor. Como necesidades superiores encontramos crecer o ser más y dar a los demás.

Por lo tanto, todo ello nos lleva a deducir que, en ocasiones, las personas que nos rodean, esas que influyen en nuestro camino, pueden aconsejarnos apoyándose en sus necesidades o en las nuestras. Es decir, “pueden ser luz o sombra. La luz te permitirá avanzar, la sombra te paralizará”, como señaló nuestro ponente.

Pero si algo hay que destacar es la importancia de la conexión entre como opero y que es lo que me mueve. Las personas buscamos a alguien que nos de lo que necesitamos y olvidamos que “lo que necesitas es lo que tienes que dar”. Tus objetivos o fines deben estar ligados a tus actos. Debemos encontrar que es lo que nos sigue moviendo, ya que esto es lo que nos permitirá seguir creciendo.

Por último, el ponente destacó la importancia de saber resolver los problemas observando la situación. Analizar dónde estás tú frente al problema, afrontarlo y saber que es lo que tienes que hacer para ser más grande que él. Porque como dijo D. Escario “los problemas es el mecanismo que tiene la vida para que crezcas a otro nivel”.

Ahora ya solo nos queda marcarnos un propósito y emprender nuestro camino. Como dijo D. Carlos, ha llegado el momento de plantearnos…“¿Por qué yo soy necesario en el mundo?”