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Escrito: Maria Pilar Bernabe Bayarri 

Por todos es conocido y recordado el famoso spot de “The Force” que realizó en 2012 la agencia Deutsch para Volkswagen (galardonado con dos leones de oro y otro de bronce en Cannes 2011, por cierto).

Quién nos iba a decir que, años después, esa marca de coches que revolucionó el mundo de los spots automovilísticos iba a estar detrás de una de las mentiras más notorias en muchos años del mundo del motor.

El engaño es sencillo de entender, incluso para los que no entienden de coches. La marca alemana había instalado en sus automóviles un software que analizaba la velocidad, la posición del volante o la actividad del motor, entre otros factores. De esta forma, se sabía cuándo estaba en circulación y cuándo estaba pasando un test. Al saber esto, cuando el coche se encontraba en la carretera, se desactivaban los controles de emisión de CO2, mientras que, cuando era un test, se activaban, de forma que se podía presumir de coches mucho menos contaminantes.

Toda esta trama fue descubierta gracias a Peter Mock, director de un grupo medioambiental que quiso demostrar que los controles de gases contaminantes en Europa son menos exigentes que en Estados Unidos. Para ello, analizaron dos modelos de Volkswagen y uno de BMW. Mientras que este último pasaba la prueba sin problemas, se observó que los modelos de Volkswagen emitían contaminación hasta 35 veces por encima de lo permitido.

De esta forma, alrededor de medio millón de vehículos están llamados a revisar, tan solo en Estados Unidos, donde tiene origen del caso.

Numerosas son las consecuencias de este engaño. Desde económicas (se habla de multa de hasta 18 millones de dólares) hasta laborales (renuncias de directivos), pasando por la bajada del valor de sus acciones.

Pero, no acaban ahí las consecuencias. ¿Qué pasa con su imagen? ¿Cómo va a afectar este escándalo a la imagen que tienen los consumidores de Volkswagen?

Cada vez son más las preocupaciones medioambientales de las personas… No habrá resultado muy agradable a ese medio millón de usuarios de Volkswagen afectados enterarse de que están contribuyendo a contaminar el planeta.

Y, los consumidores van a comenzar a preguntarse cuánto más nos han estado engañando.

Es complicado, en el mundo de la comunicación (y, sobre todo, cuando de coches se trata) no aburrir al cliente, no facilitar el cambio de canal cuando ven ante ellos un anuncio de un coche. Volkswagen lo había conseguido, pero ahora lo único que han logrado ha sido empeorar la situación.

El gabinete de comunicación de Volkswagen debe haberse puesto las pilas y estará trabajando a destajo para solucionar este asunto. Mientras tanto, aprendamos de nuestros errores pero también de los de los demás. Y observemos como todas las mentiras acaban saliendo a la luz, por lo que más vale potenciar nuestras fortalezas para poder enseñar nuestras debilidades sin la necesidad de ocultarlas mintiendo.